ESPECIAL.- Vencedor de su quinto Tour de Francia, con el récord igualado, Tadej Pogacar se instaló un poco más en la leyenda del ciclismo tras haber sido de nuevo uno de los protagonistas de una última etapa grandiosa, ganada por Mathieu van der Poel este domingo en los Campos Elíseos.
Intocable, inalcanzable, solo en el mundo... los superlativos llueven ante el dominio del esloveno, que arrasó en esta sofocante 113ª edición de la Grande Boucle con una ventaja de 6:26 sobre el belga Remco Evenepoel, imponiéndose además en cinco etapas.
Su joven compañero de equipo en el UAE, el mexicano Isaac del Toro, completa el podio, por delante del prodigio francés Paul Seixas, cuya cuarta posición supone todo un logro. Pogacar se convierte en el quinto corredor de la historia en ganar el Tour en cinco ocasiones, el más joven, después de Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Induráin.
Un récord desde que las siete victorias de Lance Armstrong, entre 1999 y 2005, fueron borradas del palmarés por dopaje. La supremacía del doble campeón del mundo, así como su insultante facilidad para domar los puertos más duros, acabó rápidamente con cualquier suspense, máxime cuando su gran rival Jonas Vinegaard tuvo que abandonar por una caída en la decimoquinta etapa.
También ha suscitado las preguntas que acompañan la formidable carrera del esloveno desde sus inicios y que resurgen cada verano. Al igual que Vingegaard, fue despertado en plena noche durante el Tour para un control nocturno muy poco frecuente que, según el reglamento antidopaje de la UCI, debe estar motivado por “sospechas graves y específicas”.
Intocable, inalcanzable, solo en el mundo... los superlativos llueven ante el dominio del esloveno, que arrasó en esta sofocante 113ª edición de la Grande Boucle con una ventaja de 6:26 sobre el belga Remco Evenepoel, imponiéndose además en cinco etapas.
Su joven compañero de equipo en el UAE, el mexicano Isaac del Toro, completa el podio, por delante del prodigio francés Paul Seixas, cuya cuarta posición supone todo un logro. Pogacar se convierte en el quinto corredor de la historia en ganar el Tour en cinco ocasiones, el más joven, después de Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Induráin.
Un récord desde que las siete victorias de Lance Armstrong, entre 1999 y 2005, fueron borradas del palmarés por dopaje. La supremacía del doble campeón del mundo, así como su insultante facilidad para domar los puertos más duros, acabó rápidamente con cualquier suspense, máxime cuando su gran rival Jonas Vinegaard tuvo que abandonar por una caída en la decimoquinta etapa.
También ha suscitado las preguntas que acompañan la formidable carrera del esloveno desde sus inicios y que resurgen cada verano. Al igual que Vingegaard, fue despertado en plena noche durante el Tour para un control nocturno muy poco frecuente que, según el reglamento antidopaje de la UCI, debe estar motivado por “sospechas graves y específicas”.
“Si es necesario para demostrar que somos limpios, lo acepto totalmente”, reaccionó Pogacar, que niega cualquier práctica ilícita.
Se adueñó de la carrera ya en la sexta etapa, en los Pirineos, en Gavarnie-Gèdre, y ganó también en Les Angles, en Le Lioran, en el Macizo Central, en Le Markstein, en los Vosgos, y en Alpe d’Huez. Este domingo estuvo a punto de añadir una sexta victoria en la última etapa, en París, recortada a 89 km para aliviar a las fuerzas de seguridad movilizadas por los incendios en la región de Gironda.
AGENCIAS